ACCIDENTADOS- Una colección de accidentes

Accidentados
Colección de accidentes
2011-2016
2018
Fotos Humberto Martínez Rentería
Registro exposición galería Página en Blando
Curaduría
Juan Antonio Molina
Ciudad de México

Accidentados es una muestra que da cuenta de la fragilidad de la vida y la inevitable decadencia material, por medio de una colección de accidentes, resultante de encuentros fatales al azar que hace presente la muerte. Durante cinco años se desarrolla una compilación de vestigios de eventos trágicos; objetos encontrados en y durante accidentes que ocurrieron a mi alrededor, estos fetiches de destrucción se fueron convirtiendo en testigos de pequeños grandes eventos.

Hoy cuando los expongo pienso en porqué recogí esos pedazos de vidrio, El primero lo encontré pocos meses después de llegar a vivir a México: en la esquina de Avenida Revolución que se encuentra afuera del metro San Pedro de los Pinos se estrelló un coche en la parada de bus. Recogí las partes del panorámico, ya llevaba varios años trabajando con basura y desechos, pensando en el consumo, pero ahora lo que me ocupaba era lo irreparable, lo trágico azaroso y violento. Así seguí recopilando vasos que se rompían en exposiciones, el vaso que se me rompió, el vidrio con el que me corté, esos ataques violentos que me persiguen desde pequeña, fueron acumulándose… hasta una cadena que me cayó del cielo.

Hasta que la muerte se burló de mi fetiche. Casi en el mismo lugar dónde recogí los restos del coche estrellado en Revolución, la vida de Geo de 23 años se desvaneció entre mis manos cuando un coche la arroyó y no soportó los golpes fulminantes, él del impacto y él de la caída. Esa noche recogí el último de los accidentes y no lo pude conservar. A ella y a todas nuestras muertes y nuevas vidas les dedico mi colección de miserias.

Los objetos están dispuestos sobre el fieltro negro en el piso para que se baje la mirada o la cabeza al observar la serie de restos recopilados, arqueologías forenses que funcionan en conjunto como una advertencia y una aceptación del cambio y a la muerte como parte de la vida en la destrucción violenta e irreparable de los objetos cotidianos.

Accidentados se refiere a lo desconocido, al misterio de la muerte y a la magia en las cosas de todos los días. Cuando hablé con Juan Antonio Molina de esta colección me sugirió contactar a un santero, para curar los accidentes. El Babalawo me sugirió tener cuidado y propuso un ritual Yoruba, al final me dijo que debía sacrificar un gallo con un caballo, me explicó que el ritual funcionaba como ofrenda simbólica ya que las deidades no veían el mundo si no la representación de este, yo decidía hacer un grabado, y la imagen es la del caballo que le arranca la cabeza al gallo suyo cuerpo queda enterrado en la tierra.

Para conjurar la advertencia imprimí la litografía del candado que guardé cuando quisieron entrar a mi estudio, objeto que se sale de la colección, pues lo guardé hace poco.

Tuve una conversación con una amiga que tenía cáncer sobre las instrucciones para volar pensando en cómo volar. Poco tiempo después me encontré con el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro en Colombia donde rescatan aves heridas o improntadas en peligro donde les tienen que enseñar a volar.

Cómo última advertencia debemos tener cuidado.

Cristina Ochoa